La historia del vino en Entre Ríos tiene raíces profundas. Durante el siglo XIX, la provincia fue una zona productora activa, con viñedos que formaban parte de la vida agrícola y cultural de la región. Sin embargo, en la década del ’30, ese desarrollo se interrumpió abruptamente y la vitivinicultura entrerriana quedó en pausa durante décadas.
Hoy, ese legado comienza a recuperarse. En los últimos años, pequeños productores han vuelto a apostar por la tierra, explorando nuevos sabores y estilos, y reinterpretando una tradición que parecía olvidada.
En ese camino nace Bodega Altos del Palmar, una bodega familiar que combina respeto por la historia con una mirada contemporánea. Con producción cuidada y espíritu explorador, forma parte de esta nueva etapa del vino entrerriano, donde el origen, la identidad y la pasión vuelven a ocupar un lugar central.
Recuperar la tradición también es animarse a crear algo nuevo. Y en ese equilibrio entre pasado y futuro, Altos del Palmar expresa el carácter de una región que vuelve a decir presente en el mapa del vino argentino.

